Gonzo!


Siguiendo el métedo "gonzo" (suena a Gonzalo, lo sabemos todos), me meto... me meto en la noticia... me meto me meto me meto... entrando a la Matrix.

Pero no, las internets nunca van a ser tan tangibles como los Wachous esos quieren hacernos creer. A la Matrix no se puede entrar. A la noticia no sólo se puede sino que es imposible no entrar.
Justo lo que querían los gonzalos estos con el Dr. Hunter S. Thompson de cabecilla era meter de una vez por todas la subjetividad en el periodismo, cuando resulta que ella está siempre al acecho, aún en los intentos más forzosos de frialdad académica. En los diarios, noticieros, revistas, cada artículo está determinado desde los primeros esbozos fantasmagóricos de su existencia por una suma de sujetos activos que interceden con su voluntad de seguir llevando la noticia a la vida, cuan bolo alimenticio empujado lentamente hacia abajo por los músculos del esófago -¡Hot!-.

Una de las cosas copadas que podrían surgir (o re-surgir, o regurgitar) si se hiciera énfasis en este estilo de escritura, sería el énfasis un tanto más reflexivo de la nota en cuestión, y por sobre todo creo que habría una tendencia a la estetización de la noticia, una apreciación mayor de la forma, aunque sin despreciar el contenido, por supuesto... ¿Por supuesto? La verdad, no vendría mal que algunos contenidos que aparecen de vez en cuando en los medios masivos (¡Hola, pulpo Paul!) se vieran un poquito despreciados. No es que tenga nada contra los pulpos -¡go pulpos!-, es que odio las bananas.

Bueno, en resumen, ¿para qué pretender no darle bola a la forma de algo que tiene forma? ¿O presentar una forma "objetiva" a sujetos "subjetivos" (y me corono reina de la redundancia)? Sobre todo en una pieza que da noticia, sobre temas que, se sabe, no llevan consigo una unilateralidad, sino que aceptan una multiplicidad de visiones y opiniones, de modo que son propicios para el debate y las personalidades. Así, veamos el mundo desde ojos humanos... o porcinos, pero ojos vivos, ya sea dentro o fuera de la Matrix.

Rougeâtres





Hay cosas de colores.
Cosas rojizas, particularmente. Los colores son vibraciones. El rojo está en uno de los extremos del espectro de vibraciones que capta el ojo; en el otro extremo está el violeta.
El rojo fue producto y causa de todo tipo de pasiones. El rojo es el color de la mejor manzana, frutilla o tomate. El rojo es el color de unos labios masticables. Es el color que usan los comunistas… y, a su vez, el color que usa Coca-Cola. Rojo es el color de la Armonía en Rojo, de Matisse; el color de las pelirrojas; es el color de las rosas rojas; el color de los confites (sólo los rojos, obviamente).
Y, por sobre todo, es el color de la sangre... excepto la de los nobles, que tienen sangre azul.

La Relación con el Mundo


Muchas veces la gente, después, generalmente, de experiencias negativas, intenta establecer vínculos con el mundo, lazos positivos, que le ayudan a seguir adelante. Son como reafirmaciones de la existencia, puntos de estabilidad en un mundo caótico, dentro de ese miedo al movimiento constante de quien ha sufrido.

Contrario a esto como llegada a la felicidad, pienso que estos lazos positivos no son más que una afirmación previa a la misma, ya que la paz absoluta no requiere de lazos con el cosmos: más aun, los desecha. Un ser sin ningún lazo ficticio puede navegar por el universo cual energía en una nube electrónica. No significa esto que no tengamos lazos con el mundo: somos el mundo, junto a todo. La consciencia de esto sólo se da cuando somos libres, libres de volar, libres de deshacernos y sublimarnos en el aire (doble connotación artística-física de la palabra).

Suena muy volado, pero es lo contrario, es lo más concreto que existe.

Cerebro comunal


Una vez se me ocurrió, hace poco, que sería divertido ir con una cámara por todas partes, y filmar un día de mi vida, capturar esas cosas tan graciosas. Pero mi mambo mental empieza a hablar:

Una parte de mí dice que no necesitarías filmar nada, que podría vivir y disfrutar esas cosas sin registro.
Otra parte de mí lo justifica como arte.
Otra dice que lo del arte es una boludez.
Otra dice que sí necesito registro, porque mi cerebro registra lo mismo que un pescado.
Otra parte dice "ya se volvió loca esta egocéntrica que quiere filmarse todo el día".
Otra parte trata de analizarme y piensa que quiero registrar mi vida para editarla, para sacar las partes que no me gustan, o para exhibirme (hola, blog).
Otra parte deja de pensar en lo copado que estaría, porque todas las opiniones la agotaron y escribe en el blog lo difícil que es tener una puta idea con tanta gente conviviendo en la cabeza.

Conceptualizando lo Inconceptualizable y un cari-boludo

Hace unos minutos leía este fragmento de Fontana (la cita me la meto en el tuje), y pensaba... ¿Tan enquilombados seremos los historiadores que tenemos que armar una definición sobre cada cosa que aparece? ¡Pará! no sólo una definición: libros y libros rondando un tema que, si bien es importante ("entre comillas") para el entendimiento de las sociedades de ciertos tiempo-espacios, el planteo no va más allá... o más acá, como quieran. Para empezar, antes que encontrar la definición de Estado y Nación, me parecería mucho más acertado ver cómo la sociedad X (¡ey! ¡qué buen nombre para una sociedad de verdad!... estaría bueno ser Xiano) se denominaba a sí misma, qué palabra usaba, qué tan importante era ese término en su dinámica como sociedad y STOP IT! Ya está. Es más, se dio tanta vuelta sobre esos términos, que sería muchísimo más interesante hacer una epistemología del tema que seguir tratando de definir lo indefinible.
Ayer, estudiando a Bergson, un limado francés, veíamos que distinguía dos tipos de conocimiento: uno científico (basado en conceptos), y otro intuitivo, no asociado a la prognosis, sino que comprende uniendo, unificando los aspectos de la vida. Al parecer, cuando llegamos a finales del S. XX y XXI, fingimos haber superado totalmente el cientificismo, y pertenecer a una contemporaneidad ecléctica y zarpada, cuando podríamos, por ahí, dejar de conceptualizar y escuchar a este limado que quedó en los papeles. ¿Qué queremos hacer los historiadores? Comprender. Para comprender tenemos que indentificarnos, ponernos en lugar de nuestro "objeto de estudio" (recontra réquete cientificista ese término), "unir un instante de nuestra existencia con otro instante de la vida". Al hacer eso, parece ser, podemos adentrarnos en la vida, comprenderla.
Entonces, ¿qué logramos conceptualizando? Una mirada externa, un cercamiento, una visión de lo real increiblemente reducida. No se pretende que esta visión sea absoluta, por supuesto que no, pero por lo menos amplia, contemplativa, comprensiva, buena onda.
Así que, por más que Monsieur Bergson tenía bastante cara de pelotudo (casi tanto como Brecht), démosle un poco de bola, tanto en campo professional como en la cotidianeidad de nuestra ilogía.


¡Ay! de mí, ¡cómo me pegan las clases de filosofía!.


Imágenes:
1. Bergson.
2. Brecht, que no tiene nada que ver con nada acá, pero que definitivamente tiene más cara de boludo que el otro.

Woof!


Bestia se pone en posición de espera. Afila la mirada. Sus patas delanteras ya flexionadas tiemblan de la emoción al oír en la imaginación el ronroneo de su presa. Está llegando.

Tobi maneja apurado. Va a llegar tarde al jardín. Además de eso, le prometió a María Luján, su novia, que la iba a dejar en la plaza de pasada. El tráfico es un infierno.

El pelaje del animal se mueve con el viento de los autos de la calle, no sigue a cualquiera, no. Él espera a aquel, ya conocido, que será víctima de su venganza personal.

María Luján no paraba de contar sus relatos del jardín del día anterior. Ella iba al jardín a la tarde, y él a la mañana, por eso se veían tan poco. Aún así, él no la escuchaba, tenía tantas cosas que hacer...
-Y tonces le dije "Moli, si quiere que le pdestes tu autito de Barbie Pdincesa, pdestáselo un ruatito nomás y así no te pelea". Y me dijo que no se lo iba a pdestar podque su mamá no la deja convidar los juguetes.

El momento se acerca, ya es tarde, pero es seguro que el auto de Tobi y María Luján va a pasar en cualquier momento, lo sabe, es lo que hacen todos los días. Bestia está impaciente, se prepara para correr...

Finalmente, el Peugeot de Tobi pasa por la esquina donde Bestia agurdaba impacientemente. Con una descarga de adrenalina salta hacia el asfalto y persigue al vehículo sin parar de ladrar. Adentro del coche, el CD de Los Imaginadores tapa los ladridos. Bestia no se rinde.

-Pero la seño Maia me había dicho que teníamos que dormir la siesta y él seguía hablando con Mateo, así que me padé y le dije que había que hacer noni... ¡y la seño vino y me detó!... Midá, amor, acá al lado de mi ventana... cdeo que nos persigue un perrito de peluche.

Paradojas Comunicacionales, un "Por-Lo-Tanteo" de los cambios de la lengua.


En ciertas ocaciones, nos encontramos en la dualidad de opinión, ante los cambios y reduccionismos en el lenguaje. Por un lado, tenemos el Yo-conservador que quiere que estén los acentos, que escribe las palabras enteras, y distingue con orgullo un "consejo" de un "concejo". El otro Yo, un tanto más top, entiende que el lenguaje se forma a partir de la comodidad de sus usuarios, y sabe que un "TKM" o un "tmb" son mucho más prácticos y rápidos que sus variantes correctas. Además, en esta globalización, tanto language dando vuelta que rescatamos lo seductor de cada país (además de los extranjeron en sí, que ya bastante seducible te ponen).
Creo que está copado saber reconocer en qué casos un acento ayuda, en cuáles una palabra no significa lo mismo que otra, pero a la hora de cocolichear, también hay que reconocer la correspondiente zarpadez.
Obvio que se trata de una cuestión de contexto, hay que saber diferenciar.
A mí lo que me interesaría sería ver las nuevas formas de la lengua tomadas por sus usuarios como un juego académico, como un desafío creativo y, por supuesto, encontrar aceptación en los ámbitos educacionales.

El habla es un juego, ¡JUEGUEMOS!

Incongruencias anímico-faciales.

Día que querés estar bien, el viento es cálido, hay colores bonitos, silencio, ruido, todo eso que te gusta.... Esbozás en tu cabeza una sonrisita, estás en paz, todo te resbala...

Y algún pelotudo te dice "Che... ¿vos estás bien? Tenés una cara de destruida...". Es inexplicable. Lo peor es que ahí sale el Yo-paranoico de adentro que dice "Si tenés cara de orto es por algo, estás tratando de convencerte de que estás contenta pero tu cara no se lo cree". Entonces, tu Yo-que-cuestiona le dice al Yo-paranoico "No necesariamente, puede simplemente haber un agotameinto físico no correspondiente con el bienestar mental". Entonces el Yo-Yo dice "Pero bue, ¿cómo le explico que estoy bien?... ¿Estoy bien? ¿Alguno sabe?". El Yo-optimista sale con su "Obvio que estás bien, tenes una glándula cerca del hígado que libera morfina en todo tu cuerpo cada quince minutos. O, por ahí, es porque tenés ascendente en Géminis. Una de dos, pero SIEMPRE ESTÁS BIEN". Mientras, el Yo-que-cuestiona habla de nuevo, diciendo "Sería irreal irse a un extremo tan irracional" y el Yo-hippie sale con que "La felcidad no tiene por qué no ser el estado natural, después de todo, para eso venimos al mundo". Mi Yo-reflexivo-empirista no para de convencerse de que no hay forma de que llegue a una conclusión. Y, mientras todo esto pasa en una milésima de segundo, cerca de treinta y cinco músculos de mi cara se contorsionan graciosamente para esbozar una sonrisa, mostrando mis dientes chiquititos, mientras digo "Callate, tarado, no ves que estoy re bien... Ando medio colgada, na' más".

Otra Reflexión Estética: La Ciudad Brillante


Los domingos la ciudad es más hermosa. Los cachitos de vidrio de las botellas rotas de la noche anterior brillan a cada paso, se van encendiendo. Igual no es sólo eso. Es el vacío. La mugre descontextualizada es más hermosa. "Descontextualizada" porque no vemos a los mugrientos. Y justamente el hecho de descontextualizar, según las reflexiones de mi última caminata, es el camino a la visión de la forma.
Al ver la forma con el lado del cerebro que procesa el arte (el lado dedecho), porque sabemos que es un objeto artístico y tenemos que verlo de esa forma (verlo o escucharlo, o lo que sea). O sea. Ante la pregunta "¿cuál era la diferencia entre la Fuente de Duchamp o la Lata Brillo de Warhol con los mismos objetos pero en su contexto?" No podemos sólo argumentar que su descontextualización o su selección son suficientes para "diferenciarlos". ¿Qué hace que cambien en la percepción de la gente? Es ese conocimiento de que tenemos que ver a los objetos como obras, es saber que alguien quiere que veamos eso y nos haga pensar, o nos haga... etc.

Pero no se restringe sólo a la mirada derecho-cerebral, también puede tratarse de un arte más que nada conceptual, pero tenemos también esa nación de "artitud", o cualidad de arte, por la que analizamos a las "obras" differently.
Yo no creo ya en ese arte, por el momento, pero no es porque no lo perciba, sino porque decidí aplicar esa mirada tanto derecha como izquierda en todo: lo que me entra por los ojos, por los oídos (por el tacto no porque no lo tengo tan desarrollado), lo que me pasa por la cabeza, etc. Entonces siento arte. Lo siento todo el tiempo. Y en realidad no es que no crea más en ese arte... no creo haberme expresado bien... es que no creo necesitar esa selección.
Veremos.

Un libro feliz y una vesche joroschó


¿Un mundo feliz es un Huxley flasheando a pleno y poniedo en letras una reflexión distópico-científica del mundo capitalista?


¿Una Naranja Mecánica es un Burgess escribiendo una violencia exponenciada por las falencias del sistema y la educación?


¿Una Hierba Roja es un Vian rompiéndome el cerebro con un viaje de autocognición en una sociedad ridículamente devenida?


¿Un 1984 es una paranoia materializada en un mundo de mentiras?


¿Un Fahrenheit 451 es una distopía evidenciada de un mundo que -si no ya- estamos en camino de vivir?


¿Estoy usando palabras difíciles para hacerme la copada?


¿Existen libros mejores?


¿La Isla de los Monstruos es, en realidad, una península?

La última reflexión estética (¿?): "El arte no existe"

"...y Dios está muerto", diría Nietzsche. Pero dejemos a Friederich con su súper-él por el momento, para charlar de la cuestión.
Discutiendo con otro Friederich, el profesor de Estética, llegué a ese punto de mi vida -que tanto estaba evitando- en el que tuve que elaborar mi propia definición de ARTE. La verdad: estoy harta de que me pregunten si un escupitajo es arte, decir que "depende" y que, encima, me lo discutan. Ya nadie me entiende cuando digo que si un cacho de tela con pintura puede ser arte porque se le otorga cierto sentido, puede pasar lo mismo con el escupitajo, una mancha de café, una zapatilla, una abstracción con mariposas muertas y un asesinato en público (pero esa es ilegal).
Entonces tuve que ir más profundo, no importa que digamos si algo puede o no ser arte (encima esa ridiculez de si algo puede ser arte, como si le diéramos un permiso especial, como si a alguien le afectara) en base a su comparación con lo que damos por sentado (como una tela con manchas de pigmento) que sí lo es, sino que hay que replantearse a qué le estamos dando valor, no sólo en lo material sino en lo conceptual.
Cuando quiero entender algo verdaderamente, trato de ir lo más chiquito que puedo, siempre voy al átomo, o a la onda (por más que sepa tan poco de física y química como de pesca de medusas usando chiZitos como carnada). Así es como nos damos cuenta que un cuadro es un tejido de células de (por ejemplo) planta de algodón, que a su vez están hechas de átomos, y la pintura es un pigmento extraído de... etc. Es un poco desarmar las cosas, sacarles el sentido, salir de lo conceptual (pero, al mismo tiempo, yendo a lo conceptual, porque no vemos cada átomo cuando vemos el cuadro).
Entonces, con respeto al arte, me parece que para entenderlo hay que ir a la neurona, ir al átomo. ¿A qué me refiero? Un objeto de arte, según esta definición que estuve pensando, es un objeto o concepto (o la conjunción entre ambos, acabando así con los debates que los diferencian) que, por el mismo proceso mental (neuronal) que llevó al creador a realizarlo (sumado al azar que participó, cualquiera sea su grado), nos lleva como observadores a realizar un proceso mental similar, o cualquier proceso mental, pudiendo ser completamente diferente de la visión original (estamos hablando de las interpretaciones y las percepciones).
Entonces, si un objeto artístico es uno que establece relaciones en nuestro cerebro, ¿cuál diferencia hay con un objeto no-artístico? Muchos dirían la presencia de un creador, pero ya admitimos en la contemporaneidad que una obra puede estar regida exclusivamente por lo azaroso, y aún teniendo una intervención conceptual del "artista", ¿no tienen muchos objetos y disposiciones cotidianas la intervención de muchas personas, con intención? Otros hablarían de la "intención artística", pero esta me parece nula, al intentar explicarse a sí misma: no puede encontrarse la palabra "artística" en la definición de arte, sería un círculo vicioso, y es realmente eso, una idea que nunca cierra.
Por estos motivos, decidí que tenía que admitir que no hay diferencia tajante entre un "objeto artístico" y uno no-artístico, pero siempre yendo al objeto en sí y a su relación con un observador desconocido. Cuando un espectador ya sabe que lo que está viendo es arte, tiene otra mirada, le asigna al objeto un valor de carácter moderno, conservador. Por eso cuando mi profesor trataba de tirarme la teoría diciendo "Y entonces, ¿comerías arriba de un Van Gogh?", yo igualmente le respondía que no lo haría, pero que eso no estaba dado por su categoría (inexistente) de arte, sino por el valor que la sociedad le asignaba a ese objeto, por su función como referente histórico-cultural. Y, además, un punto mucho más importante, comer en un cuadro sería poco práctico y anti-higiénico: yo como en platos (¡¿Por qué me tienen que salir con preguntas pelotudas?!).
Yo estudio al arte porque los objetos artísticos son (como ya lo expresé recién) referentes de las continuidades y discontinuidades históricas, y las expresiones del pensamiento histórico a lo largo del tiempo. Los llamados "objetos artísticos" tienen un valor, pero ¿por qué la gente sigue dando vueltas sobre una categoría fusilada en las vanguardias y cuyo cadáver fue pisoteado en la contemporaneidad, como si aún tuviera un mínimo sentido? Creo sinceramente que el arte como tal no existe, el aura de Benjamin murió hace rato, y todos lo repiten, pero nadie le da bola. Y de última, si no te parece que el arte sea tan inexistente como digo yo, ¿por qué seguir preguntándonos qué puede llegar a serlo y qué no? En este juego ya no hay jurado, ni competidor, ni reglas, pero hace rato.

La púrpura es una hermosa mortaja



Constantinopla, año 532. El motín de la población contra el Imperio es innegable.
Justiniano, en su desesperación, y ante la confirmación de su consejo, prepara su huida. Su esposa Teodora, con sabiduría, opina que fugarse sería lo peor que Justiniano podría hacer, ya que "convertirse en un fugitivo es algo imperdonable para un emperador".

Adoro la forma de expresarse de esta mujer "superior en inteligencia a todos los hombres que habían existido hasta entonces", porque se toma el trabajo de explicar deliciosamente por qué (en realidad sería un "por qué no") su palabra debía ser oída (no desoída, por lo menos).
Obviamente -creo que es obvio- no soy del tipo de personas que apoyan la monarquía como forma ideal de gobierno, y tampoco soy de las que piensan que los principios (como el que plantea Teodora al decir que es inaceptable que un emperador sea fugitivo) deben ser seguidos porque sí. Pero, por supuesto, creo en los mensajes. El hecho de que un emperador no huya es un fortísimo mensaje, y creo que estos son mucho más relevantes (o deberían serlo) de lo que pensamos. En mi experiencia los mensajes son nuestra exposición ante el mundo (el mundo externo a nosotros), y gran parte de mis acciones se basan en lograr generar uno de estos.

Y sí, Historia te consume la vida.


Bibliografía: Beckwith, John, "Arte Paleocristiano y Bizantino", Ed. Cátedra.

Obsesión tétrica



El antojo irracional por excelencia -del día- es sin duda el deseo imbatible de jugar al Tetris. Me agarró después de ver el videito linqueado1. Creo que si intentamos hacer una aproximación objetiva (irreal, de eso se tratan las ilogías), el Tetris es la cosa más ridícula que existe: se trata de apilar figuras que en ningún momento nos van a sorprender, en espacios que nosotros mismos estamos armando, de forma que es una interacción con nosotros mismos, sin ningún fin aparente.
Ahora, si vamos al sentido real y concreto (que tiene que existir porque, si no, no habría Tetris), creo que tiene que ver con una cuestión de obsesiones. Cuando uno juega al Tetris está jugando a ser Dios (no es que necesite subirme todavía más al podio, pero uno hace lo que puede): uno no elige qué fichitas van a venir, pero dispone tanto el contexto como la posición. Además, en el inevitable crecimiento y creación de ritos y estrategias "tétricas", empezamos a conocernos a nosotros mismos (desde un punto de vista práctico, concreto, no espiritual... Aunque, a lo mejor, son lo mismo).
No podés permitirte dejar un cuadradito vacío encerrado por otras figuras, ni siquiera si esto te asegurara hacer puntos, o eliminar líneas, o ganar. Preferís cualquier opción antes que dejar cuadraditos vacíos, te resulta imposible...
Además, con estas cosas, uno se vuelve muy ritualoso... o sea, no importa si no jugabas hace cinco años, probablemente en el proceso de las tres primeras partidas que juegues vas a volver al sistema o método que habías generado hacía tiempo, porque no tiene que ver con el día o el estado de ánimo, tiene que ver con la configuración mental de cada uno, con tus relaciones neuronales, tu forma de concebir el orden y el caos, y el respeto que le tengas a esas categorías, ya sea consciente o no.

Y lo más importante de todo de por qué es un juego tan atractivo, un antojo irreductible... es porque tiene muchos colores... como un arcoiris.

[1] http://www.dailymotion.com/video/xcv6dv_pixels-by-patrick-jean_creation?start=120


Otra cosita: La Ley de Murphy se re mete en el Tetris, nunca te va a venir la pieza que querés que te venga... o peor, si hay una y sólo una que no querés que te toque, porque no sabrías dónde meterla, esa te va a tocar, sabelo.

En este momento debería estar estudiando


El YFT, o Yé Fé Té -me resulta gracioso por que queda como "je fais thé" que significa "yo hago té" en french- significa, para los no entendidos, Ya Fue Todo.

Ya Fue Todo es un estilo de vida, un "tomate un vino y olvidate", como muy sabiamente dijeron Los Tulipanes (¡no sabías que se llamaban así!).
El YFT es interpretable, de todos modos. En mi vida significaría algo así como "no te preocupes por nada, ¿qué tan importante es en relación al cosmos?" o, como dice la amiga de Sarah Connor "¿A quién le va a importar dentro de veinte años?".
Así que, Ya Fue Todo, no te estreses por boludeces que no le importan a nadie. ¿Te dejaron? ¿Te despidieron? ¿Te tropezaste y te rompiste cinco costillas? No hay nada que no se pueda solucionar, siempre hay gente atrás. ¡Y que te chupe un huevo todo!
¡YFT, YFT, YFT! Además, si no lo hacés ahora, eso que tantas ganas tenés, ¿cuándo lo vas a hacer? Y no te digo nada más salir y ponerte en pedo, o encararte a alguien... Si eso que no te animás es cambiarte de carrera, vestirte de rosa chicle, dedicarte a las artesanías, irte una semana al chaco a ayudar a los pobres, filmar un corto, lanzar un comic, hacelo, yo te dejo... Es más, no te dejo... ¡Te obligo! ¡Hacelo!

El YFT me parece altamente publicable, porque es un mensaje que tiene que se esparcido... creo que si me agarrabas hace cinco minutos te decía "pero no tiene que ser malinterpretado, porque alguien puede mandar todo al carajo sin sentido, o afectar a otros, etc., etc."). Pero no se trata de moral y ética, eso lo ve cada uno, el YFT no es nada más que una actitud, una tendencia, una respuesta... Es lo mismo que ya discutí con más de un profesor respecto al arte. Cualquier cosa puede ser arte, un asesinato también... pero es ilegal. Un YFT puede ser cualquier cosa, pero revisá tu ética (y la Constitución) antes de hacer algo... En base a eso, Ya Fue Todo.

¡YFT!

La Historia de la Nena y la Calesita


La historia de la nena

Había una vez una nena... con rulos, muchos rulos que, por el hechizo de una vieja y fea hechicera llamada Insengia, no se quería sacar fotos, porque pensaba que su cara salía deformada, cuando en realidad tenía una bellísima expresión de ángel que hacía que cada espectador de su rostro la admirara.
Esta nena se vestía de colores... Hay varias teorías... Algunos dicen que los colores tienen onda y otros dicen que no sabía combinar (pero que combinaba demasiado mal, no con colores pero copadamente).
Continuará...

La historia de la Plaza

Había una vez una plaza, que tenía una calesita.
Fin de la historia de la Plaza.


Continuación de la Historia de la nena

La nena un día fue con sus rulos de paseo a una plaza, que no es la misma del relato anterior de la plaza que tenía una calesita, sino que es otra plaza, que también tenía una calesita, que era de colores... como la ropa de la nena.
Entonces la nena se subió a la calesita y, como tenía tantos colores como ella, se camufló instantáneamente, de forma que sólo se veían sus rulos, volando en el aire. Ese sería el origen, en el siglo XIII, del mito popular celta de los rulos voladores.
Fin de la historia de la nena.



Historia de los rulos voladores

Había una vez unos rulos voladores, en el mundo celta del Siglo XIII.
Fin de la historia de los rulos voladores.




Apéndice de la historia de la nena, también conocido como "Historia de la nena que se cayó"
La nena -la misma del cuento de la nena- se cayó. Y yo la ayudé a levantarse, mientras aprovechaba para sacarle una foto... pero se tapó la cara.
Fin del apéndice.


FIN

Carta de desamor al 273

Me tienen podrida estos juegos de poder. Sabés que te quiero ver, pero te hacés el boludo.
Cuando sabés que estoy mirando, a una cuadra o más, pasás haciéndote el indiferente. Bueno, te digo una cosa: hacerte el difícil no logra nada. Yo te necesito y lo sabés: sin vos no puedo ir a ningún lado. Sos mi única opción, la luz que ilumina el camino... Y, sin embargo... vos nunca estás.
Ahora estoy sentada, en la esquina de siempre, ahí donde nos conocimos ese día de la primavera cuando yo tenía doce o trece años. Yo estaba medio perdida, no sabía qué hacer... Y así nomás, sin hacerme sentir incómoda, me acompañaste, me dejaste en la puerta de lo de Clari, como todo un caballero. A partir de ahí todo se volvió más frecuente. Me viste crecer, todas las mañanas en nuestra esquina, acompañándome, dándome siempre un lugarcito adentro tuyo... me hiciste sentir especial.
Ahora me doy cuenta que fui una más, que se te suben todas encima y les das a todas por igual. Últimamente nunca estás, me ignorás y me tenés acá sentada durante horas... como hoy. No te quiero esperar más, no te soporto. Me hacés estar incómoda, siento que ya no tenés espacio para mí. Ya no te importo. Aparecés a cualquier hora y ni siquiera te animás a chamuyarme una excusa, sabés que no hay palabras para justificarte.
Por eso, por todo eso y más, te tengo que decir una cosa. Y espero que no te duela mucho, porque yo sé que vos también en el fondo me necesitás, pero te lo tengo que decir. Querido mío, amado micro, 273 cartel verde, si no venís YA mañana empiezo a ahorrar para comprarme una bicicleta.







Versión original
Hacé lo que quieras... ya no me importa nada.

Hacé lo que quieras, ignorame pasando adelante mío como si no me conocieras, como si yo no existiera... Hacete el boludo todo lo que se te cante, si ya no me importa nada. Sí, ya sé que no importa cuánto llegue a odiarte, siempre voy a volver a vos, siempre te voy a necesitar, siempre. Sobre todo por las noches, las noches frías, en las que te busco sin parar. No pienso en nada más, trato de encontrarte en la oscuridad sabiendo que no vas a aparecer, pero soy así, siempre caigo en la misma... te necesito.
No puedo evitarlo, es que te veo en todos lados... pasás por acá y por allá, nuestras vidas están ligadas... Pero cuando verdaderamente necesito verte, nunca estás. Y soy así, la más boluda, porque es verdad -y ambos sabemos- que no sos el único bueno para mí, que hay otros que también me sirven. Me puedo ir con cualquiera... pero sigo eligiéndote.
Y después de todo lo que vivimos, todo lo que te dí -porque te di cada vez que te vi- me tratás así, te veo irte con cualquier minita y a mí me dejás sola, ahí, en el medio de la calle, puteando en voz alta.
A veces te resignás, me acompañás a mi casa... pero sos tan frío, vas tan embalado, que no sé si volver a quererte. Y, cuando nos separamos, en la esquina de siempre, siento que no puedo respirar... por la nube de humo tóxico que dejás a tu paso... nube de tu desamor, de tu "no me importa nada, no te conozco".
¿Sabés qué? Hacé lo que quieras, ya no me afecta.

Hacé lo que quieras, Sur de mierda, pasá por la parada cuando estoy a cinco metros, llevate todas mis monedas, asfixiame en CO2, total no me queda otra, siempre vuelvo a vos... ¡Hacé lo que quieras!







Actualización:
La versión superior es una reelaboración del texto original, que se publicó en en Nº 9 de la revista Apócrifa.

Un teórico de cilindros y un Chás Porno


Podés ser todo lo racional que quieras, todo lo lógico y escéptico que te permita la vida; podés ser agnóstico, pensador, matemático y un experto en probabilidades... pero nunca, NUNCA, vas a escapar de...

(***Música de suspenso***)

LA LEY DE MURPHY

No podés. Simplemente está ahí. Vas a tratar de decirte: "Pará, bolas, no puede ser, no puedo caer en esto, tengo que creer que todo es pura casualidad, que son simplemente coincidencias, no puede ser que... ¡CADA PUTA VEZ ME PASE LO MISMO!". Pero es así, ni siquiera voy a tratar de demostrarlo, todos tenemos adentro, muy en el fondo, una creencia ciega en la Ley de Murphy, porque toda nuestra vida se comprobó su verdad. Porque tenés miedo de, al no creer, ofenderla y que las cosas te salgan todavía peor. Porque no podés evitarlo, y una vez que superaste la mala racha, lo que podía salir mal, vuelve a salir mal.

Básicamente, la Ley de Murphy, para los no enterados, es eso. Es el conjunto de preceptos irónicos (pero no por eso menos reales) que describen la tendencia de las cosas a salir mal o empeorar, o a arruinarnos de alguna forma, sin ninguna explicación racional. La Ley de Murphy por excelencia es "Cualquier cosa que pueda ir mal, irá mal", con ese precepto como base, se desarrollan unos buenos cientos de frases, aplicados a distintos campos, cada uno más acertado que el siguiente. De hecho, creo que es imposible leer leyes de Murphy sin asentir con la cabeza al fin de cada frase, como uno de esos muñequitos de perritos gronchines que mueven las cabezas en los autos.

En fin, para no seguir yéndome al carajo, ¿qué tiene que ver esto con el teórico de cilindros? Me parecía apropiado para la Ley de Murphy del universitario, añadir una frase que ya tuve la mala leche de comprobar más de una vez: "La clase de la que te ratees, no sólo va a ser la más interesante, sino que también: sí, van a pasar lista, y sí, entra en el parcial".
Anoche, con la vagancia que me pinta los jueves, después de haber estado cuatro horas en estética en un aula donde competimos por quién se duerme primero y quién hace más viajes a la máquina de café, se me dio por un "que se curtan" y faltar a la clase de Dibujo. "Total -pensó la pelotuda- ahora viene un teórico de algo que ya sé, porque encontré la fotocopia, y seguro que ni pasan lista". Al rato de llegar a mi casa, ya me empecé a arrepentir, cuando el Árabe me pregunta "¿Vos estabas en esa clase limada en el hall central?".
Resulta, al parecer, que como no tenían aula, se pusieron los de Dibujo en el hall de la facultad con los cientos y cientos de alumnos a darles un teórico de cilindros (para no hacer cilindros chuecos). No sé si me arrepiento de no haberme comido el contenido, pero definitivamente me gustaría tener en la memoria haber estado en un teórico de cilindros (¿?) en el hall de la facu, dictado por la duende-visionaria Wagner, que promete inspirar mucho en las amebas de la clase (yo incluida). Por ahí, este caso de Ley de Murphy es un poco como todo... no es que las cosas salgan mal, es que condicionamos los hechos psicológicamente, y después armamos las conexiones irracionales... Aunque le estoy sacando toda la magia, ¿no?

En fin, mi pequeña angustia por haber faltado a la clase se esfumó un poco cuando el Árabe me invitó a ir al "Chás Porno" a La Casa de la Trova. O sea, una suerte de jazz de cabaret, por Bewitch. La cantante en cuestión sí era bastante porno. Lo que podríamos cuantificar como el noventa por ciento del público eran estudiantes de música de la facultad... O sea, la mitad de la gente de la facultad (porque la otra mitad estaba aprendiendo a hacer cilindros en el hall). Y esta es la mitad de los que nunca me cruzo (mentira, tampoco me cruzo a los de diseño industrial... ¿Dónde cursan? ¿Existen?).
En fin, tardé más en ir y volver caminando que lo que duró el recital, pero estuvo muy bueno, recomendable... me animo a decir "muy buen saxo", aunque tengo menos oído musical que una babosa congestionada (siempre tan sexies mis imágenes de mí misma).

La conclusión, después de todo esto, fue que es muy necesario hacer una escapada entre-semana, aunque sólo sean un par de horas, a vicear un chás porno a un barcito al que le pinta quedar lejos de mi casa...

Salir a pasear puede hacerte olvidar que te perdiste un teórico re importante y limado.

No escribas nada que no quieras que lea tu vieja

Madre
Descargarse, expresarse, largar una opinión al mundo. Decile como quieras...
pero sigue siendo una boludez, en el más hermoso sentido de la palabra.

Antes de presentarme o explicar mi visión de "ilogía cotidiana", creo que es mejor presentar la vida del blog, porque si no se empieza por el principio, entonces se está empezando por el medio, y ya eso no tiene sentido, a menos que lo tenga (¡Uy! Acabo de explicar lo que es una ilogía). Bueno, en otras palabras, a veces llegamos a ese punto de tener que crear un blog, siendo conscientes, o no, de la boludez que representa.

Es obvio que en el fondo soñamos con cientos de seguidores, aunque no lo admitamos, ni siquiera a nosotros mismos; gente que lea cada una de las entradas, que nos ame secretamente, que nos rompa las pelotas para poder hacernos los superados adelante de todo el mundo ("no, estoy para el orto, los seguidores de mi blog no paran de mandarme declaraciones de amor y se me llena la casilla de correos...¡La vida es tan dura!").
Pero, lo más probable es que ni siquiera nuestros amigos más cercanos entren a la página y, cuando les quieras hacer un comentario al respecto ("Gordi, ¿viste la nota de la extinción de los pingüinos que te dediqué en mi blog, después de tener esa charla el otro día?"), el otro probablemtne ni se gaste en hacerse bien el pelotudo con un "Todavía no entré hoy", o "Ando medio colgada", sino que te va a saltar con un olímpico "Ah, mirá... ¿Cómo era el nombre de tu blog? Después decime y entro".

Y así se van todos a la reconcha de la lora. Bueno, tampoco para tanto.

La pregunta es, entonces, si tenemos un mínimo panorama de ambiciones, ¿cómo carajo hacer que la gente se interese en tu blog?
Estuve meditando sobre el primer paso, y llegué a la conclusión de que para tener un blog exitoso, lo primero que tenés que hacer es no avergonzarte de él. O sea, si es muy boludo o personal lo que escribís como para no mostrárselo a tus amigos, ya empezamos al horno. Y también hay que cuidarse de no elegir un nombre o un tema que te vaya a llevar a lo mismo, como cuando tenés el mismo mail desde los doce años, y después un profesor de la facultad te lo pide y tenés que dictarle letra por letra "princeesita_comemandarinas_aguanteelpincha_1990@aol.com", mientras te ponés roja como un tomate y querés que la tierra te trague. Lo mismo pasa con los Blogs, si no querés explicarle a cada uno por qué tu Blog se llama "Mis amigos son unos pelotudos" o cómo se escribe "Transubstanciación Intrascendente", más vale que lo pienses.

Creo que es verdadero consejo sería: "no escribas nada que no quieras que lea tu vieja", así, creeme, que te vas a asegurar de nunca sentir vergüenza, y recién sobre esa base vas a tener la posibilidad de hacer algo de lo que sentirte orgulloso.

Por lo tanto, ante todos ustedes, voy a tratar de explicarle a mi vieja cómo se entra a un blog, para seguir yo misma mis consejos.

Concluyendo la primera nota, nada, si querés saber un poco más de qué va a ir el Blog, enterate en el próximo episodio, mismo canal, misma hora.